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STANBROOK

23 junio, 2014 by valencia

Una compañera de nuestro colectivo, Pilar Bonet, ha participado en los actos conmemorativos del setenta y cinco aniversario del viaje del Stanbrook desde Alicante hasta Orán. En el siguiente texto narra la experiencia:

El pasado veintinueve de mayo por la tarde, los casi cien integrantes de la Operación Stanbrook nos dispusimos a tomar el ferry Alicante-Orán. Allí estaban también para despedirnos, un nutrido grupo de compañeros (muchos libertarios con sus banderas rojinegras), la prensa y un grupo de tabalet y dolçaina que interpretaron el Himno de Riego, La Internacional y A las barricadas. Salimos y nuestras banderas republicanas y esteladas se agitaron al zarpar… En esos momentos pensamos en qué sentirían los que hace setenta y cinco años salían en el barco Stanbrook y en aquel puerto de Alicante donde quedaron atrapados otros cerca de veinte mil republicanos sin posibilidad de escapar de las tropas franquistas. Entre nosotros viajaban hijos y familiares de pasajeros del Stanbrook, incluso la que en su día fue la pasajera más pequeña, Olimpia, que viajó entonces con meses, y quedó en tierra Helia González por consejo médico; Helia, con su hermana menor Alicia y sus padres viajaron en el Stanbrook de niñas. Y así, otras muchas historias personales que ese día pudimos compartir todos los componentes del grupo.

Nuestro pequeño homenaje fue a la mañana siguiente, entrando en el puerto de Orán, cuando lanzamos al mar claveles rojos, amarillos y morados que la Comisió Stanbrook había preparado. Al desembarcar, nos esperaba un Comité de Acogida argelino que nos regalaba a modo de bienvenida una rosa a cada uno de nosotros. Nos trasladaron al hotel en dos autobuses protegidos por un amplio dispositivo de seguridad que nos acompañó toda nuestra estancia allí y que no nos dejaba ni a sol ni a sombra. Al principio no entendíamos bien eso de no poder movernos libremente e ir donde quisiéramos, pero pronto aceptamos que como invitados del gobierno argelino, responsable de nuestra seguridad, teníamos que seguir sus reglas. Por la tarde, fuimos a un concierto en el Conservatorio Ahmed Wabbi, donde participaron el Grupo Krama y Rafel Arnal, que viajaron con nosotros desde Alicante, además del cantautor Rómulo Castro, hijo, nieto y biznieto de republicanos exiliados. Él vino desde Panamá a unirse a este periplo y el grupo argelino Sidi el Houari. Entre todos, consiguieron que la música mediterránea se convirtiese en una fiesta colectiva de cantos, danzas, banderas argelinas, republicanas… en el Conservatorio Ahmed Wahbi. Acabamos ese viernes en la Asociación Santé Sidi El Houari con una magnífica paella de marisco que nos prepararon y que juntos disfrutamos en el patio de su Asociación.

El sábado salimos temprano hacia Relizane, donde había estado ubicado uno de los campos de internamiento de refugiados. Hoy se levanta un hospital a cuyas puertas hicimos nuestro pequeño homenaje a los que allí estuvieron. Nuestro compañero de viaje Abel García hizo sonar el Himno de Riego con su viola de roda y, una vez más, nos sentimos parte de los familiares cuyos padres habían sido internados allí Disfrutamos después de un magnífico Cous-cous preparado por la Fundación Djanatu El Arif en el magnífico enclave rodeado de jardines que tiene en Mostaganem, compartiendo con ellos no solo la comida, el té y las deliciosas pastas argelinas, sino su compañía y acogida. Luego fuimos al cementerio de Mostaganem, donde reposan muchos españoles y nos emocionamos con la historia de reencuentros familiares que nos contó Natalia. Antes de volver a Orán, paseamos un rato por Mostaganem y fuimos al mercado a comprar dátiles, especias y aceitunas… casi en completo desorden ante nuestros guardianes-protectores, que ya no sabían qué hacer ante tanto republicano que intentaba escapar a derecha e izquierda. En un país donde no existe el turismo, un grupo de casi cien personas, rodeadas de policía, uniformada o secreta, enarbolando banderas argelinas, republicanas y esteladas, llamaba la atención… se asomaban a las ventanas, nos miraban y, algunos, nos preguntaban quiénes éramos. Poquito, pero hablamos con ellos, les contamos lo que nuestra visita representaba, hicimos nuestras compras y volvimos al hotel. Aquella noche, en el hotel, nos fuimos presentado unos a otros y después, Rómulo Castro nos cantó alguna de sus composiciones como L’art de les teues mans, su canción-homenaje a sus abuelos maternos.

El domingo, tras cerrar las maletas y dejarlas en los autobuses, fuimos a la inauguración del monolito dedicado a la memora del Stanbrook. Situado en el jardín-paseo Sidi M’Hamed, el monolito se alza justo frente al Mediterráneo, sobre el acantilado donde atracó el Stanbrook hace setenta y cinco años. Es una pirámide truncada de un metro cúbico, que representa el volumen de piedra que tenían que picar cada día los republicanos, y un mismo texto se puede leer en árabe, castellano, catalán y francés que transcribo en nuestra lengua: “En memoria dels refugiats republicans espanyols, en reconeiximent al poble algerià per la seua acollida solidaria. Stanbrook 1939-2014”. Lo grabaron en losas de mármol dos jóvenes que en la Asociación Santé Sidi El Houari realizan estudios de formación profesional. Otro momento emotivo, de nuevo el Himno de Riego, se leyó la carta que envió Helia González para ese momento… todos nos sacamos fotos allí, para recordar.

Después hicimos un bonito paseo a pie por el Paseo frente al mar y fuimos a comer al Restaurante el Mono, ubicado en un lugar privilegiado junto a la costa y especializado en banquetes de boda y… ¿qué decir? Indescriptible: la ensalada, una deliciosa sopa especiada, un tajín de cordero que se deshacía en la boca y el postre más bueno que habíamos probado en nuestras vidas y que vamos a intentar copiar. Posteriormente, ante la imposibilidad de subir al Castillo de Santa Cruz porque estaba cubierto de niebla ya que el día había salido gris y lluvioso, fuimos a la sede de la Asociación Santé Sidi El Houari, donde visitamos el hamman turco, paseamos un rato y… de vuelta al barco. En el puerto fueron las despedidas, la celebración por lo bien que había salido todo y la tristeza del adiós.

A la mañana siguiente, ya en Alicante, paramos un momento en el recuerdo del Stanbrook que se levanta tímidamente en el puerto y, los que volvíamos a Valencia seguimos en el autobús. A las diez y veinte, Rafel Arnal nos comunica que, según las redes de twitter, el rey ha abdicado: bromas e incredulidad, pero… a las diez y media, por la radio, comprobamos que es cierto. ¿Puede alguien imaginar el ambiente de un autobús lleno de viejos republicanos ante la noticia? No creo. Eso sí, por la tarde estuvimos en la Plaza del Ayuntamiento.

Y… el fin de fiesta fue en Godella, con las actuaciones en el Teatro Capitolio del Grupo Krama y Rafel Arnal, Rómulo Castro y Pep El Botifarra, con el que interpretó una canción que cantaba hace años, allá por las Américas, su abuela, L’U d’Aielo.

Todo esto ha sido posible gracias al trabajo de la Comisión Stanbrook (puede verse en la web www.operaciostanbrook.org), a la colaboración de las asociaciones españolas y argelinas, al esfuerzo de tantos, unos con nombres y apellidos, otros anónimos para la gran mayoría y… no ha acabado. Se presentarán varios documentales, se hará una exposición en La Nau y ya se piensa en el próximo viaje, a Méjico, rememorando el del mítico Sinaia desde el puerto de Sète en Francia hasta el de Veracruz en Méjico.


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